Una chica entra en una cocina. Parece que está preparando una tarta de cumpleaños: saca los ingredientes, enciende el horno, mezcla, prueba, espera. Todo es real. El pastel se hace de verdad. El proceso se huele desde el patio de butacas. Pero todavía no han llegado los invitados. Está sola.
¿Para quién es este pastel? Nuestra protagonista tiene hambre, tanta como el lobo, ese que se comió a una abuela. Mientras cocina, comienza a contar la historia, o quizá la historia aparece sin querer, escondida entre los gestos, los objetos y la espera. Es la historia de Caperucita Roja, y el lobo, y un pastel.



