Dos personajes transportan al público, de forma intimista y acogedora, al universo Crassh, donde el más común de los objetos cotidianos sirve para crear música, desde sencillas melodías a ritmos más complejos.
Acompañados de un fuerte componente cómico, circense, visual e interactivo, este espectáculo combina el rigor con el caos de manera excepcional.