La identidad de cada niño o niña madura durante el camino, y su nombre solo es el punto de partida. Juguemos a ser cualquier cosa o persona, será divertido. Un sofá que es un tren, una alfombra convertida en espejo, una montaña de césped que se mueve, lámparas de amapola, y tú y yo. ¿Acaso importa cómo te llames?
Cada objeto puede tener una utilidad y forma muy distinta a la que vemos, todo y todos podemos convertirnos en lo que imaginemos, en un globo, en un sillón, en ti.