Me llamo Omar. Mi padre era jardinero y mi madre olía a canela. A los dos se los comió el mar poco antes de llegar a la playa. Los vi desaparecer mientras flotaban en aquella cáscara de nuez al lado de otros desconocidos. Omar viajó a Italia en una patera, solo y abrigado con un pequeño chaleco salvavidas donde ponía su nombre. Huérfano, pasó sus primeros días en un centro de acogida, hasta que decidió escapar por miedo a que lo volvieran a enviar a la guerra. La abogada Rossana Marinetti es una mujer implacable, gris y amargada, que está enemistada con todo el vecindario, pero su vida cambia el día que Omar sube a esconderse al nogal de su jardín y poco después cae a suelo. El niño transforma su vida completamente y, para poder quedarse con él, le defenderá en un extraño y surrealista juicio de extradición.