¿Debe un hombre desaprender lo aprendido para encontrar su yo más auténtico? ¿Se puede luchar contra uno mismo?
Un hombre solo en escena pregunta algunos datos a los espectadores: necesita conocerlos e incorporar esos elementos de sus biografías a la suya propia. A partir de ahí, inicia con ellos la narración de su pasado, que puede ser también el pasado de muchos otros.
A través de recuerdos que se mezclan con elementos de ficción, el actor desmontará los mitos del «macho alfa» frente a las necesidades reales del amor, el deseo, la paternidad o la pérdida del padre.
Como si de una lanza se tratara, algunos asuntos nos atravesarán en lo más íntimo. Otros nos harán reír al vernos reflejados en escena.
La obra nos interpela a todos como sociedad y nos hace preguntarnos qué significa ser un hombre hoy en día. Y lo hace a través de la palabra y de la exposición de nuestra intimidad.
El último aullido nos conduce a un territorio de amistad y lealtad. En definitiva, se trata de una puesta en valor de las cualidades que nos hacen ser más hombres y menos lobos.




