En un pequeño taller de costura, repleto de telas, retales y costuras sin terminar, trabajaba sin parar una costurera. Un día cualquiera, todas las telas empezaron a abrazarla trenzándose en su cuerpo, convirtiéndola en La Dama de Trapos. De ella nacieron maravillosos y enigmáticos seres: monstruos, hadas, duendes y trolls… Todos ellos con un don circense para el trapecio, los malabares, las acrobacias y contorsiones.